MDI Venezuela | (Opinión) El reto no será fácil… Por: Angel Godoy
El Movimiento por la Democracia y la Inclusión es un partido político venezolano que agrupa a partidarios de distintas tendencias ideológicas, cuya orientación se dirige a la reconstrucción de la república. Nuestro objetivo es #LibertadOLibertad
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(Opinión) El reto no será fácil… Por: Angel Godoy

Todos estamos esperanzados en que más pronto que tarde seremos testigos de una avanzada que derive en una Venezuela libre, no solo de la inmundicia provenida de quienes se alimentan de la muerte y la desesperanza liderada por el nativo del Furrial, sino también de sus aliados ponzoñosos, que ven en cada tragedia que vivimos, una oportunidad para el lucro.

Ya no parece haber honor ni dignidad de parte de quienes ostentando altos cargos gubernamentales, aún aúpan al trapacero de Miraflores, todo esto, a cambio de su indulgencia para dilapidar recursos y fabulosas oportunidades de negocios. No hay ni un ápice de honestidad en quienes vieron la coyuntura perfecta para asegurar su futuro, con el condicionamiento explícito de traicionar la confianza de quienes decidieron creer en ellos. Tan solo bastó un puñado de monedas que consintieran el capricho y la vanidad de sus roídas figuras, un techo, cuatro llantas y una bolsa de pan, actuaciones propias de quienes solo operan bajo el mezquino interés personal.

Tampoco hay honor ni dignidad en quienes van de nube en nube, ofreciendo lo que nunca pudieron construir en otros espacios, cargando a cuestas la pesada cruz de sus errores, vicios, complejos y deslealtades. En fin, vivimos en una Venezuela en donde hacer política, al parecer, ya no es cosa ni de honor ni de dignidad.

Pero toda crisis ofrece una oportunidad para la resiliencia, es una obligación ciudadana utilizar la fuerza de la rebeldía para librarnos de esos viejos esquemas que aún persisten en sobrevivir en medio de esta convulsionada Venezuela. Vivimos un momento extraordinario para reconocer la fuerza de la ciudadanía y su rol preponderante en esta lucha que se redime día a día en cada esquina, en cada parada de autobús, en cada barbería, en cada hogar venezolano.
Muchos han sido los errores que hemos cometido como sociedad, y sin duda el más trágico fue confiar en los estafadores de oficio, cuyo aguijón pronto sucumbirá a su infiel naturaleza.

Venezuela pareciera debatirse en un dilema histórico entre votar o desarrollar una rebelión ciudadana que derive en una profunda transformación social, pero sea cual sea la decisión que haya que tomar para enfrentar a los domadores de alacranes y sus aliados, deberá concebirse en plena unificación de criterios que emanen de una gran convocatoria a las fuerzas vivas del país, esas mismas que se encuentran en los trabajadores y su gran fuerza leal a sus principios, en las universidades con sus estudiantes y su irreverencia y gran coraje de lucha, en las academias con sus intelectuales al servicio de las ideas en positivo, en cada esquina de barrios y urbanizaciones, pero sobre todo, en la conciencia de cada venezolano que desea un país en donde las excusas dejen de ser el común denominador de la justificación de la hecatombe.

Es el momento histórico de todo un país que ha sido atropellado por las apetencias de una clase política que repitió los errores que tanto criticó, y peor aún, los agudizó, dando como resultado lo que vivimos a diario en cada hogar venezolano. Pero no lo veamos solamente cuando abramos el grifo y no salga agua, cuando pasemos el switch y no prenda el bombillo, o cuando hagamos la cola del gas, o simplemente cuando el dinero no alcance para comer. Veámoslo en el daño que nos hacen en lo cultural, en el ascenso inconmensurable de la siembra de los antivalores, en aquello que nos hace ver normal lo incorrecto.

El reto que se nos viene a los venezolanos es insospechado, pero deberá asumirse con la hidalguía necesaria que amerita el momento. La historia de nuestra emancipación apenas está dando sus primeros pasos, es como ya lo dije, un deber ciudadano participar de ello en los escenarios que sean. Organización y lucha deberán ser las consignas que marquen el camino a seguir, apostemos por la gallardía y la determinación que aprendimos en cada batalla librada por Bolívar, Miranda, Sucre, Ribas y Ricaurte, cuyo papel protagónico real fue el de aquel pueblo llano y heroico consciente de su lugar en la historia.

Esta tierra requiere hoy de nuestro máximo compromiso como nación, para que con la fuerza libertaria que existe en cada corazón venezolano, avancemos sobre el mal y la oscuridad que pretenden seguir imponiendo sus ideas de atraso, hambre y miseria.

Esta es nuestra gran oportunidad de procurarnos esa libertad que soñamos para nosotros y para nuestros hijos.

No será una tarea fácil ni inmediata, no tiene por qué serlo; todo lo contrario, debe ser un periplo difícil y lleno de complejidades, cuyo final nos concederá la gran victoria y el aprendizaje necesario para recuperar en su totalidad al país y a su gente, para más nunca deambular en falsas conciencias, y dar el justo valor a nuestra nación, a nuestra historia y a nosotros mismos.

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