MDI Venezuela | (Opinión) La ayuda más importante que ha entrado al país proviene de los migrantes venezolanos. Por Ignacio Laya
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(Opinión) La ayuda más importante que ha entrado al país proviene de los migrantes venezolanos. Por Ignacio Laya

El tema de los migrantes venezolanos que comienzan a regresar al país se ha manejado con mucha hipocresía y para colmo alguien le ha metido en la ha cabeza a Nicolás Maduro que nombre una Comisión Especial formada por 3 miembros del gobierno y 3 de la oposición para que los reciban en las fronteras y darse “colitas” por la pegada que ese evento tendría en la comunidad internacional.

El gobierno maneja los nombres de Freddy Bernal, Pedro Carreño e Iris Varela tres “joyas” del chavismo y por la Oposición a otras 3 “joyas”, José Manuel Olivares, Gaby Orellano y Lester Toledo recordados por el protagonismo que tuvieron con el tema de las ayudas humanitarias en la frontera Colombo-Venezolana.

Si esa Comisión Especial se concreta sería una vulgar ofensa al ejército de migrantes venezolanos que cuando decidieron huir del país, en busca de mejores oportunidades, ni el gobierno ni la oposición los ayudaron a cruzar las fronteras, inclusive desafiando a la misma muerte.

Es ahora cuando regresan que la gente puede ver con claridad que esos 5 millones de personas son actores claves en el desenlace favorable que se avecina y se disipe está pesadilla que se ha apoderado de Venezuela.

Datos de Naciones Unidas indican que los picos más altos de la migración forzosa se registra el año 2015, desde el mismo momento que el Gobierno desconoció la abrumadora victoria electoral de los diputados opositores en la Asamblea Nacional.

Lamentablemente esa inmensa fuerza legislativa carecía de un plan para administrar con sabiduría esa votación histórica que debía servir para disminuir los niveles de arrogancia y prepotencia del chavismo.

Al contrario, el régimen enloqueció y apeló a un conjunto de arbitrariedades para anular la AN, terminar con la división de los poderes y la cúpula militar se radicalizó al decidir que la Fuerza Armada pasaba a ser leales al chavimadurismo y no a la nación como le ordena la Constitución Nacional.

Esa barbaridad provocó la más contundente rebeldía popular mediante un éxodo masivo que puso al descubierto el carácter antidemocrático del régimen ante las instancias internacionales.

Al comienzo de esa gesta heroica sectores del gobierno y de la oposición dentro del país no habíamos evaluado el impacto de esa inmensa movilización.

En cambio diferentes organizaciones del mundo civilizado quedaron perplejos ante esa gigantesca movilización que sacudió las bases de los países receptores, desbordados por un hecho que jamás había tenido lugar en América Latina.

Entre 2017 y 2019, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Panamá, Uruguay, Aruba y Curacao, países receptores de la mayoría de esos 5 millones de migrantes venezolanos, se vieron forzados a solicitar ayuda humanitaria en alimentos medicinas y albergues para atender esa emergencia que los puso a temblar.

Hoy esta pandemia, como si fuera una película inspirada en el absurdo, los obliga a regresar para que ahora tiemble el régimen que los expulsó. Es un regreso con una carga pedagógica que le enseña al régimen la utilidad de ejercer las relaciones diplomáticas con modales, lenguaje respetuoso y argumentos convincentes y no con insultos, que si mataran, ya estarían sepultados Uribe, Duque , Bolsonaro, Macri, Piñera, Insulza, Almagro, Muguerine, Bachelet, Macron Johnson y Trump, más los representantes de los entes financieros mundiales acusados de hambreadores.

Carajo que mute el virus pero no la diplomacia menos cuando tienes una debilidad que nos coloca al borde de la compasión y lástima.

Ninguna voz del chavismo fue capaz de pedir un “alto al fuego” como lo exigen las circunstancias de la geopolítica y la globalización.

Los migrantes que regresan también ponen a correr, en aprietos a grupos políticos que tienen el privilegio de los medios donde se exhiben pero que las encuestas señalan que los partidos de ambos lados no pasan del 15 % de aceptación popular y creen que llamándose opositores y echándole la culpa a Juan Guaidó de toda esta tragedia y caen un cálculo suicida de tratar colocarse en ese centro donde está la mayoría que ha sido mirada con desprecio y redactando manifiestos apurados que lo firman quienes les de la gana y uno debe tomar las precauciones sanitarias como recomiendan en la pandemia y leer algunos nombres con un pañuelo en la nariz.

Sería injusto no reconocer la pulcritud y buena intención de muchos de ellos pero en esos grupos hay “opositores” con un fino gusto por la comodidad, los más arrechos entran y salen de Miraflores cuando le da la gana y quieren dar la sensación que los conmueve ese poquitico de los que regresan y no administran sus lágrimas de hipocresía.

Esos farsantes son los verdaderos vulnerables en cuerpo y alma, están muy lejos de los migrantes rebeldes que desde el vamos le dijeron NO, sin titubear, a un régimen con pretenciones hegemónicas que nos ha arrastrado a este dolor que no cesa, se agrava.

La gente no es pendeja y esos manifiestos de la misericordia llenan de dudas a un gentío, a mí me han pedido firmar dos documentos y me he negado porque no me voy a prestar para ninguna sinvergüenza. Prefiero firmar el que le estoy proponiendo a la Dirección Nacional del Movimiento Democracia e Inclusión, una fuerza política emergente que crece en toda Venezuela, para que llegado el momento se levante un monumento en honor al “Migrante Desconocido” en alguna de esas plazas Bolívar abandonadas con el fin de que se conviertan en una cátedra donde se renueven los temas de la moral y las luces, dar a conocer sus proezas y se reconozca el hermoso gesto de esas mujeres y hombres que salieron del país para sobrevivir ellos mismos y a través de las remesas sus familiares.

Es allí donde se deben dar lecciones de matemáticas utilitarias, un ejercicio sencillo sobre el volúmen de las remesas en divisas que le enviaron mensualmente a sus familiares.

Empresas consultoras dicen que un migrante envía a Venezuela mensualmente un promedio de 100 $, cantidad que al cambio supera por unidad más de 100.000 BsS, lo que le permite mantener a 16 personas con el doble del salario mínimo que el gobierno paga a sus trabajadores.

Es decir esos 5 millones de migrantes dan un gigantesco aporte al Producto Interno Bruto que el gobierno está impedido realizar. El mal manejo y la ruina de su primera industria no deja administrar las más grandes reservas de petróleo del mundo.

Tampoco las grandes reservas de Oro, Coltán, Hierro, Aluminio, tierras Agrícolas mientras los migrantes, con la sagrada misión de velar por los suyos, decidieron sortear trochas, pagar vacunas, enfrentar insultos adentro y afuera, dejando la vida en las calles, vendiendo, lavando, planchando, cuidando, barriendo, sembrando, enseñando, aportando sus dotes técnicos y profesionales y pidiéndole a Dios fuerzas para seguir llevando oxígeno para la vida de sus padres, hijos, amigos y familiares.

Ninguna Comisión Especial podrá secuestrar esos méritos de gran trascendencia humana y ojalá Nicolás Maduro (Juan Guaidó no lo va a hacer) no se preste para esa grosería y deseche esa propuesta bufa, ese conclave integrada por esas joyas chavistas y opositoras que tendrían la misión de recibirlos con consternación fingida y llorosos precisamente cuando el régimen no sabe que hacer con esos pocos que han llegado y el gobernador Lacava hace propaganda barata y le compite Carneiro con Los Caracas sin un rumbo definido.

A esos guerreros debemos recibirlos arrodillados como los dioses y diosas que han entregado la más importante ayuda humanitaria que ha ingresado al país.

Aunque lo quieran ocultar de manera mezquina vienen triunfantes, orgullosos de haber cumplido con esa tarea hermosa que la providencia le encarga a los hombres de bien, entrenados en el martirio de una vida azarosa, como Jesucristo prendido en la cruz, para que entren por la puerta grande de la historia que escriben los mas humildes, los que se han ganado un pedacito de cielo.

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