MDI Venezuela | |Opinión| Lo que debe hacer Juan Guaidó el 5 de enero. Por Nicmer Evans
El Movimiento por la Democracia y la Inclusión es un partido político venezolano que agrupa a partidarios de distintas tendencias ideológicas, cuya orientación se dirige a la reconstrucción de la república. Nuestro objetivo es #LibertadOLibertad
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|Opinión| Lo que debe hacer Juan Guaidó el 5 de enero. Por Nicmer Evans

“Cumplir lo que estimamos nuestro deber ya encierra en sí mismo una recompensa.”

Miguel Delibes

Conversando con varios equipos de trabajo y políticos cercanos, en el seno del Movimiento Democracia e Inclusión (MDI), la Plataforma Nacional de Conflicto (PNC) y el equipo editorial de Punto de Corte, he podido recoger diversas opiniones muy pertinentes y vinculadas a una serie de recomendaciones que tuve en lo personal la oportunidad de plantearle a Guaidó ya hace unas tres o cuatro semanas.

Es por ello que, sin pretender imponer una agenda, sino por el contrario, recomendar una serie de acciones por el bien del país, paso a enumerar a título personal, lo que debería hacer Juan Guaidó este 5 de enero:

  1. Ganar. La operación “alacrán” ha sido brutal, y la ruptura del acuerdo de alternabilidad ha sido pésimamente manejado. Decantar los diputados que no han sido corrompidos y blindarlos para que el 5 de enero se consoliden como una fuerza ética es un paso imprescindible a desarrollar en estas últimas horas. Por otra parte, el acuerdo de alternabilidad de las fuerzas de la AN no debería leerse como roto, sino como ratificado por los mismos factores no G4 firmantes del mismo. La directiva de la AN debería ser constituida por un Guaidó postulado como presidente de la AN por los mal llamados “sectores minoritarios” firmantes y la junta directiva restante debería ser designada por este mismo sector, una Junta designada nuevamente por el G4 garantiza la repetición de los mismos errores y no cumple con el acuerdo de alternabilidad real. Ganar este 5 de enero es vencer al corruptor (la dictadura) y superar la conducción política errática del G4.
  2. Autonomizarse. Así sea o no ratificado el 5E como presidente de la AN y en la continuidad de la última idea, Juan Guaidó debería desprenderse de línea partidista, tanto de su propio partido como de la cofradía del G4 que ha sido tan tóxico para la confrontación del régimen autoritario de dictatorial de Maduro. Este desprendimiento no implica la exclusión de estas organizaciones, es desplazar su peso hegemónico hacia un centro de debate político más elevado, que no maniobre con base en los intereses solo de sus organizaciones sino del país entero. Esto entre otras cosas implica el desarrollo de un espacio de conducción política real, donde él asuman el liderazgo que aún tiene junto a otros renovados actores más allá de la extensión de la MUD-G4 llamado Frente Amplio Venezuela Libre que ha demostrado su inoperancia orgánica en cuanto a la política nacional. El país aspira un líder que lidere, sin ser mesías, con determinación, con todos y para todos.
  3. Establecer una nueva ruta. “El cese de usurpación, gobierno de transición y las elecciones libres” cumplió el objetivo de centrar la acción y definir estrategias de unificación política, pero su ciclo parece haber vencido y su viabilidad en este momento está en cuestionamiento por errores cometidos en la conducción política que deben rectificarse. La lucha por la resolución del conflicto por vía electoral debe retomarse con una estrategia mucho más clara, menos guabinosa. Presionar junto al pueblo para la convocatoria de unas elecciones presidenciales y parlamentarias para este 2020, con la participación de Maduro y Guaidó como candidatos presidenciales, logra de un solo golpe el cese de la usurpación ya que los dos deberán desprenderse de sus cargos para participar, la dificultad real está en conseguir las condiciones necesarias para que sean unas elecciones transparentes. Concretar que todo el que desee participar participe con la legalidad necesaria y sin privilegio y desigualdad es sin duda lo más difícil, y solo con el pueblo en la calle movilizado por la defensa de su derecho a elegir se podrá lograr.
  4. Consolidar la lucha defendiendo los derechos de los que no tienen, que cada vez más se acerca a la mayoría absoluta de los venezolanos. No abandonar la lucha de calle, pero no exigir que estemos permanentemente en protesta política porque la gente por ahora se agotó de que esto sea una exigencia de sus dirigentes. El principal derecho político que este año la gente quiere luchar y conquistar es el derecho a volver a creen en el voto como la institución que nos devuelva la democracia perdida. Una cosa es abstenerse porque no existan condiciones electorales y otra cosa es el abstencionismo. El pueblo venezolano quiere votar, y si algo está seguro es que este año habrá elecciones parlamentarias si o si, por lo que deberemos definir en un verdadero y amplio debate democrática cuál será nuestra postura y rol ante esta inevitable realidad, pero en la calle, con fuerza y contundencia.
  5. Iniciar un proceso de construcción colectiva real con la gente, pueblo a pueblo, caserío por caserío, sin color partidista, con el tricolor, a partir del debate certero y eficiente, sin manipulación, con método democrático, escuchando a la gente y articulando las expectativas y las acciones según cada realidad, dando respuestas realistas y construyendo expectativas realizables, presionando al enemigo a la contradicción y al quiebre mayor.
  6. Y, por último, empezar a utilizar la mano zurda de manera más eficiente, tanto en el contexto internacional como en el seno de las Fuerzas Armadas, para garantizar que los actores sientan confianza del cambio definitivo que vendrá, junto a ellos.

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