MDI Venezuela | (Opinión) Vargas y La Guaira, sentimientos eternos. Por Ignacio Laya
El Movimiento por la Democracia y la Inclusión es un partido político venezolano que agrupa a partidarios de distintas tendencias ideológicas, cuya orientación se dirige a la reconstrucción de la república.
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(Opinión) Vargas y La Guaira, sentimientos eternos. Por Ignacio Laya

Nunca había sentido tanta perturbación mental hasta que el Gobernador Jorge Luis García Carneiro, cumpliendo ordenes superiores propuso, hace un año, el cambio de nombre del Estado Vargas, ejecutada con babosa disciplina adulante por el CLEV en tiempo récord, sin mediar ninguna consulta pública y bajo los más pobres argumentos autoritarios.

Todavía me duele esa patada por el culo que me ha generado un trauma que no he podido superar porque fue propinada con una bota militar reforzada en la punta con un hierro infectado que se internó en el alma de la Guaireñidad que rechaza ese atropello que quedara inscrito en la historia como el más brutal linchamiento contra el ilustre sabio guaireño, Dr. José María Vargas.

Las consecuencias de esa perversa decisión se refleja hoy 29 de junio cuando La parroquia La Guaira cumple 431 años de su fundación y el sector oficial ignora la transcendencia de tantos años de historia, civilismo y poesía.

Para colmo los nacidos y criados bajo el amparo de sus riquezas coloniales estamos incapacitados de mostrar ningún gesto de protesta y rebeldía significativa porque nos mantenemos en una competencia inutil en las redes sociales donde promovemos elevados conocimientos intelectuales, finos gustos gastro etílicos y el desdén por los pobres a quienes han comenzado a enamorar con las palabras enfermas del engaño de unas elecciones parlamentarias manipuladas que una inmensa mayoría rechaza por el relajo, el desprestigio de los partidos y la ruina económica y moral que sufre el venezolano.

La democracia siempre estará reñida con las hegemonías avasallantes como esa que se construyó desde la presidencia de Nicolas Maduro, la influencia de Diosdado Cabello como presidente de la Asamblea Nacional Constituyenye, la propuesta del cambio de nombre de Garcia Carneiro, la euforia del legislador José Pinto Tupamaros del CLEV, el Procurador Pedro Rodríguez , artífices principales de ese adefesio juridico.

Llama la atención que ninguno sea de Vargas ni esten comprometido con la identidad acumulada durante tanto años de vida y sentimientos colectivos. En cayaca, y con sus caras bien limpias, ese poderoso ejército revolucionario se instaló en este pedacito de tierra de libertad y en un acto protocolar en la Plaza Bolívar- Chávez, anunciaron la fundación del Estado La Guaira para mostrar la supremacía de lo militar ante lo civil y generando este gran vacío en un día como hoy donde acostumbrábamos reencontrarnos con nuestras barriadas bulliciosas y renovar el amor a nuestro gentilicio.

Sin importarles nuestros valores espirituales detuvieron la tradición de aquellos eventos espontáneos donde cualquiera de nosotros pronunciaba palabras de regocijo por el Dr. José María Vargas, Primer presidente civil de Venezuela, Primer Rector de la Universidad de Caracas, Pionero de las Ciencias Médicas en el país, primer botánico de Venezuela, laureado en los herbarios más importantes del mundo y el hombre de mayor confianza del Libertador Simón Bolívar quien le concedió el privilegio de nombrarlo su albacea, administrador de sus bienes como prueba del hombre honrado que fue.

En mala hora el pelotón revolucionario de fusilamiento decidió lincharlo frente al monumento del Padre de la Patria en esa Plaza de La Guaira donde, desde entonces, el silencio de las noches deja escuchar dramaticos sollozos y ayes lastimeros del pueblo de La Guaira que tuvo la mala suerte de enterarse que los nuevos”Carujos”, disfrazados de indígenas le dispararon a quema ropa con los ojos vendados por el odio y ahora José María Vargas tiene más presencia en la vida espiritual de todos los Varguenses, convencidos de sus virtudes sociales y humanas.

Ese dolor también aviva la esperanza por los nuevos tiempos por venir y regresar de nuevo al rescate de la decencia pública, la moral y las luces que forman parte de ese legado con que hemos de superar los quebrantos de identidad con el extraordinario y oportuno lema: “El Mundo no es de los Valientes sino del hombre Justo”

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