MDI Venezuela | (Opinión)¿Es posible un alzamiento militar en Venezuela?. Por Juan Francisco García
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(Opinión)¿Es posible un alzamiento militar en Venezuela?. Por Juan Francisco García

Venezuela vive tiempos de espantos, quienes en otras latitudes escuchan lo que ocurre en este país latinoamericano, pudieran imaginar que se exagera por motivos políticos, y así incluso ha querido hacerlo ver la dictadura de Maduro.

La angustiante situación venezolana, pudiese considerarse una historia del realismo mágico del nobel de literatura, el universal García Márquez, teniendo los venezolanos desde los inicios del conflicto y el arreciamiento del mismo, que documentar, grabar, sistematizar, para demostrar que es la realidad, pura y dolorosa y no es historia de ficción, ahora sumado al conflicto político  que se ha acentuado más en los últimos 3 años, hoy nos azota el riesgo de la pandemia coronavirus, que se ha extendido por el mundo, dejando miles de contagiados, ricos y podres sin distingo de clase social, o poder adquisitivo,  en el caso venezolano, desnuda por completo la precariedad del sistema de salud, devastado por la corrupción y la ineficiencia de un sistema de gobierno que acabo toda la Estructura de un Estado, que por su robustez petrolera se avizoro siempre  solido económicamente, y era impensable que pudiera padecerse tal calamidad.

En este punto tan álgido, no se trata de predecir el futuro, las horas son aciagas, producto de las profundas deficiencias de producción de alimentos y la dependencia de importación de los mismos, que a su vez también dependen de ingresos del extractivismo minero, o del arco minero de la muerte como ya lo describen muchos expertos y los pobladores de la zona, por las consecuencias sin precedentes que esta actividad deja en el territorio. En consecuencia no se puede hacer el ejercicio de lo venidero sin valorar la carga profunda de los acontecimientos que nos nublan actualmente, Venezuela se encuentra en un marco de amenazas latentes, la crisis se desborda de manera acelerada, bajo variadas vertientes podemos dimensionar lo que transcurre en el país, la pandemia del COVID-19, ha tenido ante la población un manejo político por parte del régimen, y no humanitario, al punto que es la herramienta para atemorizar a la población y no permitir los reclamos por la ausencia de; alimentos, agua potable, medicinas, combustible, gas domestico, entre otros aspectos de vital importancia, para la subsistencia de la población en parámetros mínimos de normalidad, valoración que desde hace muchísimo tiempo perdimos la capacidad de efectuar objetivamente pues no tenemos otras opciones, solo experimentar la miseria a la que no expone el actual sistema.

Toda esta turbulencia es necesario interpretarla en el seno del pueblo, en las barriadas, en el corazón golpeado de los, profesionales, trabajadores, los obreros,  de las madres y de los padres de familia, de los niños, el rostro de cada uno es de dolor intenso, y rompe de un tirón con algunas opciones y pone de relieve a la que tanto se le teme, el alzamiento militar, enganchado con el desborde de la población, y de esta manera acabar  con la deslegitimación del Estado Venezolano que nos ha subsumido en una conflictibilidad política de donde no hemos podemos salir por la negativa del régimen de acceder a métodos democráticos.

De esta manera no tengo dudas que estamos al borde como sociedad de adentrarnos a una transición sociopolítica, que debe dejar  atrás la ola de crueldad a que hemos sido sometidos, sin embargo esta opción contempla en sí misma una serie de elementos que deben debatirse a plena luz, sin dogmas, el resurgir de las FANB en la hora clave para deponer el régimen de maduro, puede ocurrir sin dudas, esta opción ha sido acariciada desde hace tiempo por todos los actores que intentan establecer rutas, mecanismos, salidas al conflicto, nacionales e internacionales, las FANB, determinan la transición, y estas también han sufrido la intervención de fuerzas extranjeras, también tienen a sus principales referentes de liderazgos tras las rejas, sometidos a vejámenes y torturas, con sus familiares perseguidos, lo que deseo poner en contexto es que dada la importancia de su acción o inacción, y las repercusiones de las mismas, las FANB no actuaran para luego ceder el poder del Estado, y avanzar como simples expectantes.

Aquí el nudo grueso del futuro de Venezuela, requerimos una transición con el concurso de todos los actores, para poder sentar las bases de procesos participativos, con métodos altamente democráticos, donde jamás se ponga en duda la expresión del pueblo, y lo que resulte de esos ejercicios se respete para construir un Estado garantista y moderno, de esta consideración deviene otra realidad la incompatibilidad de las FANB con los partidos políticos de oposición tradicional G-4, por su debilidad ante el régimen y su complicidad por debajo de la mesa en sin numero de negocios, siendo los intereses de las elites partidistas las que han actuado de forma y fondo para demorar el proceso de cambio tan urgido en el país, y por si fuera poco la extenuada y vertiginosa relación con quien se ha concebido como el Líder de la Oposición Venezolana Ing. Juan Gerardo Guaido, quien no cuaja liderazgo en las FANB, y de producirse la transición por esta vía, necesariamente dejara de ser el referente inmediato de conducción, por entre otras cosas no asumir por cuenta propia el liderazgo que se le ha confiado, y ceñir la toma de decisiones que son su responsabilidad, a la exclusividad de los cuestionados partidos, de liderazgos envilecidos, que son repudiados socialmente. 

La delicada situación social anuncia la tempestad, no hay una sola zona de defensa integral de la nación, batallón, base militar, del ejército, armada, aviación, que no padezca los embates de crisis social, originada por la convulsionada situación política. Las FANB aguardan su momento, cada minuto desde ahora pesa una barbaridad, se avecina el cambio y no hay forma de pararlo, en Miraflores hay preocupación y sin dudas buscan restablecer las negociaciones para su salida, ya los cercanos no son tan cercanos, la desconfianza impera en todas las relaciones, cada quien  abona su camino, en búsqueda de una pequeña brecha para salvarse, la benevolencia divina no da para más,  la tragedia pudo evitarse, ahora deben enfrentar a la irreversibilidad del tiempo, ante todo un país victima que va en su búsqueda para exigir justicia y libertad.

Las horas para la transición van descontando.

Juan Francisco García – Miembro de la comisión de organización del Movimiento Democracia e Inclusión

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