MDI Venezuela | Opinión| El presupuesto 2020: Ni Maduro, Ni Guaidó. Por Nicmer Evans
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Opinión| El presupuesto 2020: Ni Maduro, Ni Guaidó. Por Nicmer Evans

El presupuesto público es como un gigante molino Rojo que lo único que le falta es un Quijote, el ciudadana.

El viciado sistema político y económico en Venezuela, que se genera como consecuencia de la profundización de la pérdida del Estado de Derecho iniciada con Hugo Chávez en 1999 a su conveniencia, acelerado por Nicolás Maduro por ausencia absoluta de legitimidad, más la inexistente división real de poderes públicos y el exterminio de cuatro de ellos (Ejecutivo, Judicial, Electoral y Ciudadano) sobre el único que aún existe con autonomía política formal pero no real (El Legislativo), no puede ser excusa para que no tengamos un presupuesto transparente para el 2020.

Por otro año más el régimen conducido por Nicolás Maduro presenta la Ley de Presupuesto Nacional ante la espuria Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y esta lo aprobó mediante decreto sin tiempo a que ningún seudoconstituyentista la conociera y mucho menos algún venezolano común. El supuesto desacato que pesa sobre el Parlamento desde 2016 por decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se impuso de nuevo para justificar tal aberración.

Dato de mucho interés, es saber que dicho presupuesto 2020 además se ha fijado según versiones periodísticas en 5.400 millones dólares, menos de un décimo de lo que se aprobó para el 2012, lo que deja claro que en 8 años ellos mismos aceptan que han destruido absolutamente todo el aparato productivo llevándonos a niveles inferiores a los de muchos países centroamericanos, con la cuarta parte o menos de nuestra población.

Se debe dejar claro que este presupuesto claramente obvió todo el saqueo que hoy se hace en el Arco Minero, en torno a mafias de la bauxita, el coltán, los diamantes, el torio y el oro, controladas por los mismos que ostentan el poder y asumen la atribución de formular este presupuesto 2020.

Pero por el otro lado, preocupa pensar que con una Asamblea Nacional que ha decidido responsablemente asumir el vacío de poder constitucional que genera el ilegal e ilegítimo proceso de las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2018, y habiendo sido reconocido el gobierno de Juan Guiadó en el 2019 como presidente encargado por casi 60 países, entre los cuales estás algunos donde existen empresas venezolanas como Citgo, Alba Petróleos, Monómeros de Venezuela, entre otras, bienes y empresas venezolanas que hoy son reconocidos con directivas designadas por la Asamblea Nacional o que deberían ser designadas, así como otra serie de cuentas que maneja el gobierno de Guiadó, esto también debería generar un presupuesto público que tiene que ser presentado en la Asamblea Nacional para el conocimiento de todos los venezolanos.

La verdad es que vivimos un país desquiciado. Con dos gobiernos, uno que ejerce el poder y otro con legitimidad nacional e internacional, pero sin poder de facto, y aunque los dos manejan recursos propios incomparables en sus proporciones, esto no debemos normalizarlo sino que debemos superarlo urgentemente, ya que genera una distorsión antecesora de un quiebre irreparable, pero también es verdad que mientras esto persista como una realidad inobjetable no podemos solo pedirle a uno transparencia para denunciar su corrupción y desfalco mientras al otro no le conocemos las cuentas y por ello suceden las dudas, especulaciones y señalamiento del que ha sido objeto en los últimos meses.

La Asamblea Nacional debe desde ya ser el ejemplo de lo que queremos como país sin dictadura. Esto no puede pretender ser señalado como ingenuo por algunos que podrán decir que en una confrontación con un poder de facto tu no muestras tus recursos, primero porque seguro ya ellos, los de facto, saben de cuánto se habla, pero lo segundo y más relevante es que esos recursos son de todos los venezolanos.

Nadie exige que se develen todos los recursos (al menos que sean de propiedad pública), ni todas las estrategias, ya que sabemos muy bien que lo más importante será la conducción política y el apoyo internacional para lograr una nueva democracia en Venezuela, pero lo público para la oposición no puede ser como los perniles para Maduro: un regalo del dictador que usa a discreción como si lo hubiese pagado de su bolsillo, que el pueblo debe agradecer humillándose aún más en silencio y con resignación.

Por esto, una de las principales recomendaciones para la Agenda 2020 del presidente Guaidó es, presentar un presupuesto en la propia AN que dirige, para demostrar que con el ejemplo se profesa una verdadera nueva sociedad.

Al final, ni Maduro ni Guaidó han cumplido con un presupuesto de la gente, aspiremos que Guaidó rectifique, porque Maduro ni soñar.

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