MDI Venezuela | (Opinión) Espíritu del 23 de Enero. Por Walter Boza
El Movimiento por la Democracia y la Inclusión es un partido político venezolano que agrupa a partidarios de distintas tendencias ideológicas, cuya orientación se dirige a la reconstrucción de la república. Nuestro objetivo es #LibertadOLibertad
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(Opinión) Espíritu del 23 de Enero. Por Walter Boza

El 23 de Enero de 1958 es una fecha de altísimo significado para los venezolanos, fue el día del desencadenamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la penúltima dictadura que ha sufrido Venezuela, penúltima, porque la actual, tiene que ser la última que padezcamos por voluntad y decisión de más del 80% de los venezolanos de hoy.

Para las nuevas generaciones, es imprescindible que conozcan los rasgos fundamentales de ese gobierno, su historia y la situación que vivió el país durante esos tenebrosos años y como fueron desarrollándose los acontecimientos que concluyeron con la caída del dictador Pérez Jiménez ese histórico y heroico 23 de Enero de 1958.

En 1948, siendo Presidente de la República nuestro escritor más prestigioso y uno de los intelectuales más importantes de nuestra historia, habiendo sido elegido por el voto popular, directo y secreto por primera vez en Venezuela, se produce un golpe de estado dirigido por Pérez Jiménez, Llovera Páez y Carlos Delgado Chalbaud, se instala un Junta Militar de Gobierno presidida por Carlos Delgado Chalbaud y comienza una década de violación total de los derechos humanos, derechos políticos, eliminación de la libertad de prensa, libertad de expresión, persecución política, represión tortura y asesinato a dirigentes políticos.

En 1950 es asesinado Carlos Delgado Chalbaud, muerte que aún permanece no totalmente desentrañado y muchos señalan a Pérez Jiménez como autor intelectual de ese crimen; es designado Germán Suarez Flamerich como Presidente Encargado hasta la realización de las elecciones del 1952, en donde se elige una Asamblea Nacional Constituyente en elecciones fraudulentas y en un clima asfixiante de represión, las cárceles estaban repletas de presos políticos, civiles y militares, se crearon campos de concentración en las islas de Guasima y Sacupana y crecía el número de asesinato políticos y desaparecidos.

e durante la dictadura Pérez Jimenista se hicieron grandes obras de infraestructura y se desarrolló una intensa actividad en el área de la construcción, sostenía sobre todo, por la mano de obra de miles de ciudadanos españoles, portugueses e italianos quienes huyendo de una Europa destruida por la Segunda Guerra Mundial, vinieron a recalar a la Venezuela y hoy son una expresión importante en la economía y la Sociedad Venezolana.

Hasta 1957, Venezuela vivía una tensa calma producto del miedo que generaba la Seguridad Nacional (SN) pero el espíritu democrático y libertario del pueblo venezolano estaba ahí, en el silencio entre susurros expresaban de múltiples formas el rechazo a la dictadura.

El 1 de Mayo de 1957, se alzó una voz que comenzó a retumbar por todos los rincones de Venezuela, insuflando de nuevo la esperanza, devolviendo al pueblo la fe y la confianza de que si era posible salir de la pesadilla Pérez Jimenista. Esa voz fue la del Monseñor Rafael Arias Blanco, Obispo de Caracas que en una homilía valiente e histórica denuncia la situación de precariedad que vivía el pueblo venezolano y en particular los trabajadores, dentro de la opulencia por los ingresos petroleros había una pobreza grave en su población. La Pastoral Arias Blanco fue leída en todas las iglesias del país y fue la chispa que incendio la pradera que culminaría con el derrocamiento de la dictadura el 23 de enero del 1958.

Dos aspectos importantes a resaltar de la homilía de Arias Blanco, primero que recurrió el sentimiento popular y se atrevió a ser esa severa crítica al gobierno en momento de tanta represión, recordemos que no había libertad de prensa, estaba prohibida cualquier manifestación política y la Seguridad Nacional muy activa allanando hogares y encarcelando a centenares de venezolanos; la segunda no menos importante fue que se convirtió en el gran factor de unidad que necesitaba los venezolanos de aquellos tiempos, para rebelarse, para retomar el camino de la lucha y desafiar la dictadura. La homilía fue recogida por todos los factores políticos de la época, que hasta la mismísima Tribuna Popular órgano del Partido Comunista la público íntegramente. Los meses subsiguientes fueron duros, sin embargo se realizaron protestas estudiantiles y sindicales siempre reprimidas por la dictadura. A finales del 1957 en Octubre, se efectuó otra elección fraudulenta y Pérez Jiménez fue electo como Presidente de la República en otra grotesca burla al pueblo venezolano, el régimen de nuevo parecía todo poderoso, indestructible, la represión aumentaba y para algunos todo parecía perdido, pero la chispa ya había penetrado en la conciencia de los venezolanos y continuaron las protestas, el 12 de Noviembre se inició la huelga de los Estudiantes de la UCV, también reprimida salvajemente, pero fue otro impulso que recibió el pueblo para continuar y profundizar su lucha libertaria, el 1 de Enero de 1958 se produjo un alzamiento de la Fuerza Aérea que también fue sofocada y reprimida, pero aumento el espíritu de lucha. De ahí en adelante la dictadura de Pérez Jiménez entro aceleradamente en una fase terminal y la única respuesta del gobierno Pérez Jimenista fue de aumentar la represión, los sótanos de la Seguridad Nacional estaban repletos de presos políticos, dirigentes estudiantiles, sindicales e intelectuales llenaban todas las cárceles de una dictadura agonizante hasta que, por fin, se produjo su derrocamiento el histórico 23 de Enero de 1958.

En la Venezuela de nuestro tiempo, la realidad es mucho peor que la dictadura Pérez Jimenista, la crisis económica se agrava día a día alcanzando una hiperinflación de más alta del mundo -sino las más-, aumento de la pobreza crítica, crisis alimentaria, el consumo de proteínas ha disminuido notablemente, desnutrición infantil y aumento de la mortalidad infantil a niveles del siglo XIX, caos del sistema hospitalario, éxodo de médicos y enfermeras, medicamentos incomparables por su alto precio, los paciente crónicos condenados a morir, aumento del número de suicidios, en fin, la salud de los venezolanos en su peor momento.

En el sector Educativo la situación es similar, deserción escolar con más del 50%, los educadores con un salario miserable, pérdida de sus beneficios conquistados durante decenios de lucha, pérdida de sus prestaciones, pérdida de su contrato colectivo, escuelas y liceos derrumbándose, no hay ley.

Un TSJ ilegítimo, que solo obedece a las instrucciones del Ejecutivo; un Fiscal General ilegítimo y cuestionado por todo el mundo. Crisis energética, crisis institucional y quizás la más grave de todas, crisis moral y crisis espiritual.

La Dictadura indolente, incapaz y mentirosa no da respuesta a ninguno de los problemas de los venezolanos, por el contrario, las medidas que toma, solo sirven para profundizar la crisis.

El intento de Golpe Estado a la Asamblea Nacional y el bochornoso episodio de la compra y venta de diputados, termina de presentar un panorama dantesco para los venezolanos. En este panorama desolador, oscuro, con un liderazgo opositor fragmentado y también cuestionado, se eleva la voz esclarecedora de la Iglesia, con la contundente declaración de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) denunciando las atrocidades del régimen y convoca a la lucha; con la voz valiente del Monseñor Masabe, en un discurso memorable en el día de la celebración de la Divina Pastora en Barquisimeto y comenzó a resurgir de nuevo el espíritu del 23 de Enero, clamor popular de la sumatoria de millones de voces dentro y fuera del país que a viva voz exigen democracia y libertad.

Retomemos el espíritu del 23 de Enero de la mano de la Iglesia, junto al pueblo con los venezolanos de buena voluntad y con seguridad recuperaremos la democracia y libertad.

Walter Boza – Secrerario General del Movimiendo Democracia e Inclusión

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