MDI Venezuela | (Opinión) La prisión, la única vacuna que Maduro coloca al brote de coronavirus en Margarita. Por Ignacio Laya
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(Opinión) La prisión, la única vacuna que Maduro coloca al brote de coronavirus en Margarita. Por Ignacio Laya

Si Nicolás Maduro se dejara llevar por su propia intuición política y no por la de Jorge Rodríguez, y por quienes les encomendó cumplir el decreto de aislamiento social, pudiera mostrarse al mundo como un hombre afortunado en el manejo de la pandemia.

Pero no, al contrario, tiene que admitir que los controles por tierra, aire y mar fallaron y algunas personas han entrado infestados por el virus de la muerte, sin ser detectadas aumentando el nerviosismo, el temor y la sensación de extravío que padece el venezolano. Dos islas venezolanas, Margarita y Los Roques, donde se supone que es fácil controlar a los que entran a ellas, han presentado brotes por coronavirus.

El primero en el Parque Nacional Roqueño donde no solamente están implicados los llamados “bolichicos” con una megarumba con invitadas especiales españolas portadoras y ahora este episodio de la academia de béisbol con cazatalentos dominicanos infestados pero asintomáticos en el estado Nueva Esparta.

Nicolás Maduro ha reaccionado con una lentitud preocupante cuando más bien ha debido pedirle prestado el Mazo Justiciero a Diosdado Cabello y darle un “coñazo” a la mesa (no a la mesita que tampoco lo ha ayudado) seguido de esa frase amenazante: “Caiga quien Caiga” que hace temblar de pánico tanto a “patriotas chavistas” como a “opositores traidores”.

Entonces estaríamos en presencia, al menos de un jalón de oreja a quienes han debido pelar loa ojos y mostrar severidad en el cumplimiento de esa cuarentena en la isla margariteña, Coche y Los Roques.

Yo tuviera las manos hinchadas de tanto aplaudirlo con solo regañar, en Cadena Nacional, a Jorge Rodríguez que aparece todos los días dando cifras millonarias de encuestas y pruebas de detección del virus cuando ha debido poner orden como Ministro de Turismo en esos relajos que dejan mal parado al régimen y especialmente a Nicolás Maduro ante la comunidad internacional.

Lo más extravagante es haber metido en prisión a médicos al servicio del Ministerio de Salud creyendo que eran de la gobernación y por ese error se supo que esa entidad está intervenida desde el mismo momento que la ganó Alfredito Díaz, un adeco de recia popularidad, que también ha dicho en voz alta, que la alcaldía donde funciona esa Academia de Béisbol está en manos de una alcaldesa chavista y los peloteros en su mayoría son hijos de militares de alto rango que habrían contratados a esos scouts dominicanos que desataron un brote que sobrepasa a más de 20 personas de esa escuela deportiva margariteña.

La prisión es la vacuna que le están colocando a los pendejos que no tienen nada que ver con ambos brotes. En cambio los bolichicos del RUMBÓN del Archipiélago, todos positivos como lo anunció Nicolás Maduro, todavía andan Infestando según uno de los últimos reportes dados por Jorge Rodríguez que comienza a generar muchas dudas sobre esas cifras que son un verdadero record internacional.

En ninguno de esos reportes no se sabe la cifra de los roqueños infestados, tampoco y en que estado los ubican porque ese Territorio Insular Miranda es otro invento que solo ha servido para el uso exclusivo de quienes tienen yates y avionetas de lujo y sus propietarios riéndose insisten en decir que “ser rico es malo”.

Tratar un caso estrictamente epidemiológico, aplicando prisión como vacuna más que un error es un “revanchismo político sicopatológico” inaceptable, más cuando el que nos da todos los días esa especie de parte de guerra es el psiquiatra Jorge Rodríguez que uno lo escucha, lo ve y no lo puede creer.

Se trata de la enfermedad de los ojos que no ven y de los corazones que no sienten. Dios nos agarre en carrera de salvación.

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